El miedo a las causas y consecuencias del dolor de espalda influye en la duración de la baja laboral
24/10/2007
El miedo al origen y a las consecuencias del dolor de espalda influye en los pacientes españoles y resulta determinante en la duración de la baja laboral a lo largo del año siguiente al momento de su valoración, según se desprende de los resultados de un estudio realizado por expertos de la Red Española de Investigadores en Dolencias de Espalda (REIDE).
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Existe una estrecha relación entre el miedo de los pacientes con lumbalgia a las causas o consecuencias del dolor y el grado de restricción de las actividades cotidianas, de modo que en estos pacientes es la incapacidad -y no el dolor- la principal responsable de la merma de calidad de vida y los costes sociales.
En este estudio participaron 165 pacientes que completaron un cuestionario que permite predecir la duración de la baja laboral por esa causa a lo largo del siguiente año. Así, se observó que durante el periodo de seguimiento de un año, 77 pacientes no requirieron baja, 46 estuvieron ausentes de su trabajo durante menos de 2 meses y 42 durante un periodo de entre 2 y 12 meses.
Para estimar la relación entre los valores del cuestionario FAB y la baja laboral se usaron modelos de regresión logística, en los que se incluyeron las siguientes variables: cronicidad del dolor, duración de la baja laboral previa a la entrada en el estudio, intensidad del dolor lumbar o irradiado a la pierna, grado de incapacidad, miedo al dolor y calidad de vida.
El resultado de los análisis demostró que el miedo al origen o las consecuencias del dolor lumbar, medido por el cuestionario FAB, tiene una influencia determinante sobre la baja laboral a lo largo del año siguiente al momento de su valoración, y que ese efecto es directo, es decir, no varía en función de la intensidad del dolor, su duración o las demás variables que se analizaron.
El dolor de espalda constituye la primera causa de absentismo laboral por enfermedad en los países desarrollados. Los costes que genera equivalen anualmente a entre el 1,7 y el 2,1 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en un país europeo, informó REIDE.